Crecientes estudios cuantifican la reducción de esfuerzos con exoesqueletos no robotizados. Si se seleccionan y usan adecuadamente, estos pueden reducir la carga física y, por ende, la incidencia de TME, sobre todo en la zona lumbar y en los miembros superiores.
Si bien la utilización de exoesqueletos podría implicar un beneficio potencial en la